LA HISTÓRICA OLIVERAS

Luciano Jurnet octubre 12, 2013 0
LA HISTÓRICA OLIVERAS

Por Luciano Jurnet

Nacida en Jujuy hace 35 años, Alejandra Oliveras ya logró meterse en la historia grande del boxeo nacional e internacional. Tras sobrellevar problemas personales y profesionales, poco a poco consolidó una carrera prolija y contundente que hoy en día le permitió convertirse en mujer récord: en 2012 se transformó en la única boxeadora de la historia argentina (incluyendo el campo masculino) en obtener tres cinturones mundiales en diferentes categorías y ayer, tras vencer a la colombiana Lely Luz Florez, se erigió como la primera mujer tetracampeona univesal desde los orígenes del pugilismo femenino.

Con sólo ocho peleas, “Locomotora” dio cuenta de las aptitudes y personalidad necesarias para marcar su huella en el deporte de los puños. Viajó a México y derrotó por nocaut a la local Jackie Nava, por entonces reina supergallo y obtuvo su primera corona grande. Luego de algunas defensas exitosas llegó probablemente el golpe más duro de su carrera rentada al perder ante Marcela Acuña en un mediático combate unificatorio. No obstante, ni aquel revés ni el que sufriría contra Mónica Acosta en su siguiente oportunidad universal quebraron anímicamente a la oriunda de El Carmen.

Oliveras se mantuvo fuerte mentalmente, siguió entrenando y poco a poco agigantó su nombre. Obtuvo el cetro mundial ligero luego de vencer a la colombiana Liliana Palmera y, menos de un año después, se hizo con la faja pluma tras noquear a la mexicana Jessica Villafranca. Por ese entonces la rubia ya se había transformado en la primera representante vernácula en ser campeona en tres categorías diferentes.

Pero la “Locomotora” no frenó su marcha y alcanzó la cuarta estación, una a la que ninguna colega llegó jamás. Superó problemas personales que expuso públicamente, vinculados fundamentalmente a su vivienda y a algún entredicho con el presidente de la OMB Francisco Varcárcel y derrotó a la anteriormente mencionada Florez para adjudicarse la corona del peso superligero.

La potencia, vigencia y hambre de victoria que combate tras combate demuestra la carismática norteña invitan a soñar con que el éxito alcanzado puede agigantarse aún más. Suena ambicioso, es cierto, pero si algo evidenció la jujeña es que tan sólo el cielo es el límite.

 

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