PERFILES: DEONTAY WILDER

Luciano Jurnet noviembre 22, 2013 0
PERFILES: DEONTAY WILDER

Abrimos esta nueva sección con el objeto de dar a conocer un poco más a aquellos nombres que están progresivamente consolidándose en el mundo de los puños. Púgiles que pueden sonar familiares, cuyos récords pueden sorprender, pero de los que desconocemos con precisión cuáles son sus aptitudes y debilidades sobre el cuadrilátero. En definitiva, trataremos desde este humilde espacio realizar un análisis de las características de los boxeadores en ascenso, que aparentan tener lo necesario para incrustar su apellido en la historia…o no.

Por Luciano Jurnet

El punto de partida será quien es considerado por la prensa especializada como la actual esperanza estadounidense para recuperar la gloria que otrora tuvieran sus pesos pesados. Se trata de Deontay Wilder, nacido en Tuscaloosa, Alabama, hace 28 años.

Si bien su sueño era convertirse en jugador de fútbol americano o de básquet, el nacimiento de su hija, quien sufre de un severo problema en la columna, lo empujó a comenzar en el boxeo.

Ya en el amateurismo Wilder demostró tener aptitudes. Fue doble campeón nacional y se clasificó a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, donde consiguió completar el podio. Aquel logro y su potente pegada configuraron un apodo que lo identifica a la perfección: “El Bombardero de Bronce”.

Su carrera profesional se desarrolló rápida y exitosamente. En cinco años transitados noqueó a los treinta rivales que enfrentó, para poco a poco obligar al ambiente del boxeo a tenerlo en cuenta y entusiasmar al público norteamericano con recuperar la supremacía en una división que históricamente fue suya.

A los contundentes números sumó nombres interesantes, como el ex campeón del mundo bielorruso Siarhei Liakhovich y el ex medallista de oro en Sydney 2000, el inglés Audley Harrison. La cosecha desde el punto de vista de los cinturones aún no es muy fructífera, puesto que únicamente consiguió el Continental Américas del Consejo Mundial, que aparenta quedar pequeño para su talento.

Si de virtudes se trata, lo mejor del moreno se aprecia cuando se lanza al ataque. Sin dudas su arma más peligrosa es el cruzado de derecha, potente, veloz y preciso, a través del cual alcanzó la mayoría de sus definiciones categóricas. Posee una buena técnica, sobre todo considerando al común de los púgiles de peso completo de la actualidad, y una voracidad que por momentos rememora a un joven Mike Tyson. Con sólo ver algunos de sus combates basta para apreciar el carácter emocional de su boxeo, donde en ocasiones se lo nota desbordado, lanzando golpes ampulosos y devastadores, dejando de lado la esgrima, como buscando algo más que el simple triunfo. A grandes rasgos podría afirmarse que representa la contracara del estilo pensante, estratégico y hasta pausado para emplearse a fondo que tienen los hermanos Klitschko.

Más allá de sus virtudes, también pueden destacarse algunas debilidades, que no permiten aventurarse a definirlo como algo más que una “sólida promesa”. Quizá confiado por la explosión con la que lanza su cross, utiliza poco el jab, por lo que es una incógnita cómo podría acomodarse a un rival con buen juego de piernas. Racionalmente o por pura costumbre, suele trabajar poco al cuerpo, dedicando la mayoría de sus envíos a la cabeza de sus adversarios, tornándolo por momentos predecible. Defensivamente no ha demostrado gran capacidad, posiblemente porque jamás tuvo la necesidad de apelar a esa faceta de su repertorio todavía, así como tampoco puede determinarse cuánta absorción posee, ya que nunca fue alcanzado contundentemente por ningún golpe certero a lo largo de su campaña rentada.

Comercialmente, Wilder es funcional al negocio. Soberbio con sus palabras, intentando emular, concientemente o no, al legendario Muhammad Ali, ha afirmado amar “romper huesos, escupir sangre y hacer sudar el trasero de sus oponentes”. Dentro del cuadrilátero, la arrogancia también lo caracteriza, puesto que cuando se siente y sabe superior al colega de turno, apela a payasescas fintas con sus brazos, al mejor estilo Naseem Hamed, cautivando por lo general al público presente, quien disfruta de aquellos amagos.

Puede decirse que este hombre de poco más de 2 metros de altura representa al típico modelo de púgil estadounidense; fuerte, atlético y creído. “Nadie puede intimidar al Bombardero de Bronce” sentenció luego de una de sus victorias. Si bien por lo pronto es cierto, hay que ver cuánta pasta de campeón tiene el noqueador cuando enfrente a un nivel más alto de oposición y aprenda a sufrir, ya que hasta ahora su carrera ha sido bastante tranquila.

¿Será Wilder el encargado de recuperar la gloria que supieron tener algunos de sus compatriotas como Muhammad Ali,  Joe Frazier, George Foreman y Mike Tyson o será un boxeador más que sucumba ante la hegemonía europea de la categoría? Sólo el tiempo lo dirá.

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