JORGE CASTRO VS. JOHN DAVID JACKSON I : LA VERSIÓN CRIOLLA DE ROCKY

Luciano Jurnet diciembre 11, 2013 0
JORGE CASTRO VS. JOHN DAVID JACKSON I : LA VERSIÓN CRIOLLA DE ROCKY

Por Luciano Jurnet

El año 1994 fue, sin lugar a dudas, inolvidable para Jorge Castro. Primero, porque en agosto había dado el gran paso de su carrera al consagrarse campeón del mundo mediano tras vencer a Reggie Johnson pero, sobre todo, porque en diciembre protagonizó el combate más épico de toda su vida.

El escenario, Monterrey; el rival, el por entonces invicto estadounidense John David Jackson (32-0-0, 19 K.O), quien ya se había erigido en 1988 monarca universal superwelter de la OMB. “El Roña”, de sólo 27 abriles en aquel momento, llegaba con una única defensa del cetro mediano de la AMB sobre sus espaldas (había vencido al neoyorkino Alex Ramos en noviembre), pero con una vasta experiencia, con un considerable récord de 95-4-2, con 66 definiciones categóricas.

El round inicial marcó el ritmo de lo que fue toda la pelea: Jackson imponiendo su jab y directo sobre Castro, quien se dedicó a perseguirlo y descargar golpes de potencia siempre que encontrara la oportunidad.

En el transcurrir de la primera mitad del duelo “Action” castigó al campeón a voluntad, distribuyó los envíos de manera precisa tanto al rostro como al cuerpo de su rival y dio inteligentemente el paso atrás ante cada intento de éste por alcanzarlo.

De “Locomotora”, poco y nada. El jab del moreno era demasiado, lo machacó repetidamente ante sus avances, a la vez que su juego de piernas le tornó difícil la posibilidad de conectarlo con alguna mano de poder (en seis vueltas tan sólo sobresalió un cross de izquierda, bien resistido por el retador). El descanso previo al séptimo round ennegrecía aún más el panorama para el santacruceño. “No te levantes hasta que suene la campana”, se escuchaba en el rincón nacional, que por ese entonces ya observaba un pronunciado cansancio en el campeón.

En el capítulo siete se vivió una situación de extremo dramatismo para el argentino. Una veloz combinación del norteamericano le obligó a dar el paso atrás y, arrinconado, recibió una enorme cantidad de golpes de importante factura. A pesar de sobrevivir, las secuelas se hacían visibles: un profundo corte por encima del ojo derecho y otro, menos significativo, sobre el izquierdo, hacían que el triunfo se volviera cada vez más utópico.

Con el guante diestro constantemente protegiendo su herida, Castro quedó fuera de distancia y padeció los relampagueantes uno-dos de Jackson. “No sería descabellado detener la pelea”, sentenciaban los periodistas yankees que se encargaron de la transmisión del duelo. Sin embargo, como si de una burla del destino se tratara, tras aquella sentencia del reportero, emergió una actuación merecedora de un Óscar de parte del “Roña”.

Tras ser alcanzado por un cross de su oponente, el oriundo de Caleta Olivia simuló estar sentido y se recostó sobre las cuerdas. Allí aguantó los ambiciosos envíos del zurdo y esbozó una réplica memorable, en la cual primero falló el cruzado de derecha pero luego conectó el de izquierda contundentemente sobre el mentón del invicto, quien cayó desplomado a la lona. Los intentos por recuperarse de parte de “Action” fueron inútiles, ya que si bien se levantó en dos oportunidades, el a la postre ganador lo derribó nuevamente y consiguió la victoria más épica de su carrera. Fue nocaut técnico en el noveno episodio.

El combate fue tan asombroso que la misma revista The Ring lo calificó como el mejor de 1994. En andas, con el rostro ensangrentado, el labio roto y los párpados cortados, “Locomotora” retuvo su título mediano de la AMB por segunda ocasión y, casi sin quererlo, llevó a la vida real a Rocky, aquel memorable personaje de ficción interpretado por Sylvester Stallone y que casi siempre después de pasarla mal sobre el cuadrilátero y sufrir complicadas heridas, culminaba triunfante ante su público. Aquel 10 de diciembre Jorge Fernando Castro fue Rocky, el Rocky criollo.

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