Como el Gordo de Navidad

Campeones En El Ring enero 1, 2014 0
Como el Gordo de Navidad

El Olimpia de Oro no es un premio económico, pero genera polémica y disputas como si lo fuese. Y –otra vez- el boxeo, en nombre del Chino Maidana, se quedó con él justicieramente, en un año pobre para el deporte argentino. ¿Qué influye en la elección? Méritos, paladares, repercusión, todo juega, sin reglas fijas ni proscriptos, en un reconocimiento que enaltece al premiado y sacia al premiador.

Un premio anual, implica una especie de balance, donde intervienen cosas muy disímiles, aún cuando es dentro de un mismo deporte. Y mucho más, cuando se trata de todos éstos juntos.

¿Estuvo bien el Olimpia de Oro al Chino Maidana? ¿Quién además de él podría merecerlo?

La puja era con Messi –que tuvo su peor año en el Barsa, y terminó con su imagen opacada por las lesiones-. Algunos decían que Del Potro, y también estaba en el combo Germán Lauro.

Maidana se lo llevó prácticamente por una sola pelea, hecha a fin de año y sobre la hora. ¿Alcanza?

Los del palo del tenis, aplicando un razonamiento elemental, proponían a Delpo, argumentando que ganar una pelea un solo día, no puede equivaler a participar todo un año, todos los días, jugando contra los mejores del mundo (ganando o perdiendo), y que eso es más meritorio que tener una sola buena actuación.

La misma discusión se había generado en la década del ’70 con Vilas y Monzón, cuando el propio Guillermo se quejaba de lo mismo.

Hay que aclarar que son deportes con rutinas totalmente diferentes, porque en el boxeo, en el gran nivel, es a todo o nada: se pelea una, a lo sumo dos veces por año, y se gana casi tanto dinero como el resto de los atletas de elite –o más-, a tal punto que es común que el deportista mejor pago del año sea un boxeador, porque ese dinero suele ir acompañado de la gloria. Es como el Gordo de Navidad contra la lotería diaria.

De no tenerse en cuenta esto, ¿cuándo tendría chances el boxeo de ser premiado? Sería más o menos discriminarlo, cosa que se tiende a pensar injustamente en el mundillo boxístico, donde su complejo de inferioridad suele alimentar la paranoica idea de que el Círculo de Periodistas Deportivos –artífice de los Olimpia- es “anti boxeo” y “pro fútbol”, cosa que las estadísticas desmienten abrumadoramente, porque es justamente el deporte de los puños quien marcha a la cabeza desde 1954 con 13 estatuillas, seguido por las 8 del tenis y las apenas 6 del fútbol.

Será porque el deportista individual se destaca más que el de conjunto. Mas no se premian solo resultados, sino además las formas de conseguirlos, y a veces –por qué no- el carisma, el marketing, la resonancia mediática, cuando no el clamor popular.

La pregunta es qué hubiese pasado si Maidana no hubiese acudido a la fiesta, porque es a todas luces anti periodístico entregarle un premio a un emisario y sacarle la foto que se publicará al día siguiente en todos los medios. Y el Olimpia, es un premio ante todo periodístico, mucho más que deportivo.

Puede discutirse, por ejemplo, si estuvo bien o mal el de Maravilla Martínez el año pasado, habiendo una medalla de oro olímpica como la del taekwondista Sebastián Crismanich –y él presente en la fiesta-, o si en el 2010 no era para el propio Maravilla, aunque se la dieron aLucha Aymar.

Ahora, si los atletas no van, se complica. Si la cosa está entre dos, ante la paridad de opiniones puede definirse en favor del que esté presente, pero si los candidatos grossos faltan todos –tendencia que crece, por egos y divismos-, y no quiere desvirtuarse la calidad y honestidad de los mismos, tales premios tienden a desaparecer.

Hasta acá, la discusión es válida y apasiona. ¿Pero qué pasa cuando es el protagonista quien reclama su nombramiento, tan poco objetivamente? ¿Por qué se ofende si no gana? ¿Qué más quiere el que entrega un premio que dárselo al realmente mejor, aunque a veces las opiniones sean subjetivas y no unánimes dentro del mismo cuerpo colegiado?

Pedir un premio es como pedir una medalla: humillante. Y ofenderse es una manera de reclamarlo. Una cosa es pelear una eximición, y otra, ser abanderado, cosa que debiera pasar exclusivamente por el reconocimiento ajeno.

A Maidana esta vez lo fueron a buscar a la ruta que lo devolvía a Santa Fe porque lo merecía y jerarquizaba el Olimpia. Pero él mismo –o su gente- años atrás se quejaron de no haber integrado la terna en Boxeo.

Lo mismo le pasó alguna vez a Maravilla Martínez antes de ser el oro. ¿Qué fenómeno hace que a veces se pierda la humildad, o el equilibrio de saberse incapacitados para autoevaluarse?

Veremos ahora si el comportamiento de Maidana -que mostró un perfil totalmente opuesto al del quilmeño el año pasado-, no cambia.

Es que mientras Maravilla fue con 5 guardaespaldas que no dejaban ni acercársele, El Chino saludó a todos, se paseó por las mesas, habló y se mostró amable. Sin embargo, dos días después no fue a recibir el Firpo de Oro, un premio que da la UPERBOX, los periodistas netamente de boxeo, su deporte. Un premio más humilde, que se hace a pulmón y que le fue fiel más allá de su ausencia.

FUENTE: Gustavo Nigrelli, Diario Popular
FOTO: Web

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