Marcelo Vivas, el primer rival profesional de Maravilla Martínez

Campeones en el Ring enero 3, 2014 0
Marcelo Vivas, el primer rival profesional de Maravilla Martínez

Por Hipólito Ruiz, Diario UNO de Santa Fé, 26/04/2013

Este joven maestro panadero de Barranquitas fue la primera persona que enfrentó en un ring al hoy campeón mundial mediano, el 27 de diciembre de 1997.

La noche del 27 de diciembre de 1997 Marcelo Vivas se subía al ring para enfrentar a un tal Sergio Martínez, quien debutaba como profesional. Nunca se imaginó que casi 16 años después su rival iba a defender el título mediano del Consejo Mundial de Boxeo. “Maravilla en ese momento era una figura amateur. Pero hay figuras del amateurismo que no tienen suerte en el profesionalismo. Pelear con él era parejo, porque una pelea más (para Vivas fue la segunda pelea profesional) no es diferencia. A mí me dijeron de ir a pelear con él porque nadie quería”, le dijo Vivas a Diario UNO y agregó: “Maravilla venía con muchos pergaminos como amateur. Martínez fue representante de la Argentina, estuvo en el seleccionado. Hizo muchas peleas. Un chico que entrenaba conmigo fue a pelear con él y Maravilla le ganó por abandono. Ahí se empezó a correr la bolilla y nadie lo quería pelear”.

—Y usted no tuvo problemas.
—No. Porque cuando vas parejo en las peleas con los otros, peleas con cualquiera porque o llegás vos o llega él. Y llegó él.

—¿Dónde hace la diferencia un boxeador que llega al nivel de Maravilla Martínez?
—Cada boxeador tiene algo. Uno tiene la pegada, otro tiene el boxeo. Maravilla es completo y se notaba que era completo porque pegaba duro y boxeaba lindo. Ya tenía las condiciones y se notaba que era bien aprendido. Hay boxeadores a los que uno le enseña y no aprenden. Son guapos, nada más.

Vivas conoció el boxeo de la mano de Miguel Ángel Moncada, su vecino de enfrente que tenía en el fondo de la casa un gimnasio. Moncada fue quien lo guió en el mundo del boxeo y también quien le brindó consejos para toda la vida. “Él me enseñó a boxear, pero sobre todo a ser buena persona”, remarcó. Incluso Moncada fue el entrenador de Vivas para la pelea con Martínez.

“A Maravilla lo teníamos visto. Con Miguel nos preparamos para eso. Peleamos el 27 de diciembre y el 24 a la noche nos acostamos temprano, nos cuidamos para el pesaje e incluso yo di dos kilos menos que él. Fuimos concientizados de que teníamos que ganar, pero no se dio. Fueron las circunstancias de la pelea”, se lamentó.

—¿Cómo le dijo Miguel que tenía que plantear la pelea para ganarle a Maravilla?
—La mayoría de los zurdos, como boxean bien y pegan duro, no saben caminar para atrás. Y él me dijo que tenía que llevarlo de forma inteligente y con boxeo y de esa manera la trabajamos.

—¿Qué recuerda de esa pelea?, ¿tuvo algún cruce de palabras?
—Cuando vino el fallo de la pelea algo me dijeron él y el técnico. Creo que no tenían razón. Pero él no era nadie. Estaba enojado y algo malo me dijo, pero no recuerdo qué fue. Hubo un supuesto cabezazo que yo le había pegado. Pero cuando hay mucha diferencia de altura tenés que buscar de hacer mucha cintura y puede parecer que le pegás un cabezazo. Pero lo cuidaban mucho, y eso está bien. Eso es lo que no pasa en Santa Fe que creen que el boxeo es para los más pobres o los más brutos, y no es así. Ahora se dan cuenta con lo que está haciendo Maravilla que no es así. El box es para todo el mundo.

Al ser consultado sobre si Maravilla ya exhibía en ese momento las condiciones que lo llevaron a ser campeón mundial, Vivas dijo: “Cuando peleamos él ya tenía las condiciones que hoy se le ven. Un boxeador siempre pelea con lo primero que aprendió. A él lo pulieron un poquito, pero siempre se pelea con lo que se tiene”.

El boxeo en la sangre
A los 16 años Vivas comenzó a practicar boxeo en la casa de Moncada. Recordó que empezó a ir al gimnasio porque ya había boxeadores entre los que había uno que después fue famoso, Julio César Vázquez. “El Zurdo vino con dos peleas y se fue con 16 como amateur e invicto. Yo iba a verlo cómo peleaba y me empezó a gustar”, dijo y agregó: “No es fácil subirse a un ring. Pero para debutar uno se tiene que preparar y tener las condiciones para hacerlo. La primera pelea es la prueba de fuego porque después la segunda y todas las que vienen son otra cosa. Es algo lindo, a mí siempre me gustó. Subir a un ring te emociona”.

Vivas, luego de boxear cinco años como profesional decidió colgar los guantes y dedicarse de lleno a su trabajo. Luego de pelearla mucho logró independizarse, empezó a comprarse algunas máquinas de trabajo y montó su panadería. Hoy trabaja junto a dos de sus hijos y un ayudante. Pero el box le tira y todas las mañanas le enseña a pibes del barrio el arte de los guantes. “Acá hay boxeadores que no tienen qué comer. Nadie se preocupa por ellos. Yo a los chicos les doy el desayuno y les enseño la base del box. Es la única manera de tenerlos porque después de los 15, no los agarrás más”, aseguró.

Vivas está siguiendo los pasos de su maestro. Aún no llega a tener un gimnasio, pero en su pequeño patio contiene a chicos de 5 a 12 años que ya están peleando por su futuro.

FOTO: Diario UNO de Santa Fé

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