Castaño campeón del mundo: luces y sombras

Luciano Jurnet noviembre 27, 2016 0
Castaño campeón del mundo: luces y sombras

Por Luciano Jurnet

Brian Castaño persigue a Emmanuel de Jesús. Es el sexto asalto. Lo lleva contra las cuerdas, cerca de la esquina. Tira un jab a la cabeza, su rival levanta instintivamente la guardia y deja el plexo descubierto. “El Boxi” lo percibe y lanza una derecha recta que apenas parece hacer contacto. El boricua cae desplomado y no logra reponerse. Argentina consagra un nuevo campeón del mundo, ante la locura del público presente en Estadio Juan Domingo Perón de González Catán. El bonaerense, entre lágrimas, abraza el cinturón ecuménico interino superwelter de la AMB. El árbol de la alegría, no obstante, no debe tapar el bosque de un éxito sufrido, que presentó luces y sombras.

De Jesús no emergía como el rival más peligroso de la carrera de Castaño. Su récord de 17 victorias y una derrota parecía más espeluznante de lo que en realidad era, ya que del total de sus triunfos, doce habían sido ante púgiles debutantes o con récord negativo. Incluso, el caribeño ya había perdido en este 2016, lo que tornaba aún más extraño que contara con una posibilidad por título del mundo. En tal sentido, el chico de Isidro Casanova, que ya había enfrentado a colegas del calibre de Sergiy Derevyanchenko, aparentaba contar con una leve ventaja.

Ese escenario previo se correspondió rápidamente con la realidad, ya que luego de algunos minutos de cautela y estudio, Brian aceleró y, sobre el epílogo del primer asalto, conectó un cruzado a la sien del puertorriqueño, que se fue a la lona y lo salvó la campana tras recuperar tambaleante la vertical.

La segunda vuelta, sin embargo, prendió la alarma. De Jesús no se amilanó y lanzó un recto diestro que penetró la guardia del local y lo envió al tapiz por primera vez en su carrera. Como pudo, evitando los cruces y desplazándose lateralmente, Castaño atravesó el vendaval.

Le costó al “Boxi” recobrar la identidad. Podría decirse que hasta el cuarto segmento se lo notó gobernado por el mal trago vivido minutos atrás y lejos estuvo de ser el púgil agresivo y demoledor que el público conocía. Del quinto round en adelante, si, el argentino se soltó más, se animó a la “candela”, aguantó alguna contra del peligroso visitante y consiguió la definición categórica.

La actuación de Castaño ofreció luces y sombras. Tal vez su principal mérito haya sido levantarse luego de ser derribado por primera vez, ante su gente y en el combate más importante de su vida. También es noble reconocer el oficio del ahora monarca para sobrellevar la situación con relativa calma y técnica, lejos de apelar a abrazos o “tretas” antiboxísticas. Finalmente, claro está, el conseguir un nocaut para alcanzar la corona siempre es motivo de aplausos.

Las sombras, no obstante, son bastante oscuras. Brian sufrió más de la cuenta ante un colega de tercera categoría, en un contexto (el de la división superwelter) que presenta campeones del calibre de Erislandy Lara, los hermanos Charlo y Saúl “Canelo” Álvarez. La modesta defensa evidenciada por el de La Matanza, demasiado erguido y apelando simplemente a mantener la guardia alta, parece ser un aspecto a mejorar. La necesidad de recurrir con más frecuencia al movimiento de cintura y desplazamientos laterales se impone como un recurso a pulir en lo inmediato para hacer pie en el primer nivel.

También queda la sensación de que Castaño no cuenta con la velocidad de otros tiempos, en especial para salir de la zona de fuego. Basta con compararlo con sus actuaciones en Los Cóndores, donde lució una dinámica asombrosa para combinar y alejarse, tan sólo para volver más agresivo y continuar castigando. No se presenta esta sentencia de forma contundente e inapelable, sino más bien como un ítem a tener en cuenta para el futuro.

Argentina tiene un nuevo campeón. Uno con talento, que si bien todavía no alcanzó su techo, tampoco parece estar demasiado despegado de su piso. Ahora tendrá que hacerse camino al andar, con la faja en su cintura y ambiciosos aspirantes que querrán arrebatársela.

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