Chance de redención

Luciano Jurnet enero 23, 2017 0
Chance de redención

Por Luciano Jurnet

“A Narváez no le quedó otra alternativa que firmar. Es una pelea eliminatoria y si quiere otra oportunidad por un título mundial, tenía que aceptarla”. Con esa contundente frase se despachó Juan Orengo, manejador del puertorriqueño Emmanuel Rodríguez, próximo rival del “Huracán”. ¿A qué se refirió, concretamente? Al hecho de que el chubutense no tuvo más opción que aceptar el duelo ante su representado, originalmente pactado para el 13 de enero en Argentina y aplazado por problemas de televisación, en suelo estadounidense. Ahora bien, ¿implica esto un verdadero problema para Omar o, más bien, todo lo contrario?

El antecedente no es favorable, claro está. La única vez que el patagónico viajó a la meca del pugilismo no sólo dejó su invicto, sino que redondeó la peor performance de su vida. Enfrente estaba Nonito Donaire, es cierto, por aquel entonces uno de los tres mejores luchadores libra por libra del planeta. También es verdad que Narváez (46-2-2, 24 K.O) debutaba en la división gallo siendo un mosca natural. No obstante, aquella noche no lanzó prácticamente un golpe y pareció contentarse solo con sobrevivir. Pecado imperdonable para el gran negocio.

El trelewense vuelve al país de las franjas y estrellas seis años después. Lógicamente más veterano que en su duelo con Donaire, ha por lo menos experimentado la rudeza de las 118 libras. En esa división supo consagrarse campeón latino de la FIB al vencer a Jesús Vargas en febrero del año pasado y retuvo cuatro meses después ante Breilor Terán, ambos colegas “clase C”.  A pesar de este último ineludible “detalle”, el viaje hacia el Barclays Center cuenta con otro rodaje y respaldo.

En Nueva York espera “Manny” Rodríguez (15-0, 10 K.O). De sólo 24 años, rápido y voraz al momento de pasar al ataque, el boricua emerge como una piedra en el camino, tan molesta como necesaria. Necesaria porque, de imponerse Omar, habrá llegado al encuentro ecuménico ante el británico Lee Haskins con una áspera prueba superada, que tal vez internamente fortalezca la propia creencia de su verdadero potencial entre los gallos. Por otra parte, una derrota habrá sido el “baño de realidad” necesario para evitar, quizás, otro revés contundente en el futuro, como el sufrido ante Naoya Inoue.

La cuestión, volviendo a la pregunta que disparó este artículo, parece ideal para el ex monarca mosca y supermosca ya que, en torno al encuentro, se siembra el típico escenario de “nada para perder y todo por ganar”.

De sucumbir, “El Huracán” podrá irse con la frente en alto, con la sensación interna de haber intentando con 41 años consagrarse en una nueva división y de no haberlo conseguido ante un rival 17 calendarios más joven, que automáticamente se convertiría en retador al cetro de la Federación. Los críticos, incluso, no dirán nada nuevo más que sus clásicas descalificaciones para con quien entienden es un “invento” que solo le ganó a “paquetes”.

De triunfar, por otra parte, el zurdo habrá revertido parcialmente aquella opaca imagen dejada en suelo yankee ante Donaire (además, en una cartelera impresionante, estelarizada por Danny García y Keith Turman) y quedará de cara a una oportunidad histórica: ser el único boxeador argentino en convertirse en rey universal en tres divisiones diferentes.

Así las cosas, lo que Orengo entiende una decisión tomada de mala gana y contra las cuerdas, podría en verdad ser una asombrosa chance para Narváez: la chance de redimirse en el país donde el boxeo es rey, acallar voces ofensivas y pararse en las puertas de un objetivo tan grande que ningún compatriota jamás supo abrazar.

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